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Lunes 04/03/2024
 

Barbate

Barbate camina hacia la sostenibilidad: la nueva EDAR cerrará el ciclo integral del agua

La construcción de la nueva estación depuradora, con ciclo terciario, ayudará a reutilizar el agua, algo imprescindible en los actuales tiempos

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  • El proyecto de la nueva EDAR en Barbate representa un compromiso valioso hacia la sostenibilidad hídrica y el cierre del ciclo integral del agua
  • La planta se destaca por su eficiencia energética, aprovechando al máximo la energía solar con una instalación fotovoltaica para autoconsumo
  • El proyecto, con un presupuesto de más de 34,9 millones de euros, está a cargo de la Sociedad Estatal Aguas de las Cuencas España SA

Desde hace ya algún tiempo pienso en la lluvia, pienso en el agua, sueño con ver a mis hijos saltar sobre profundos charcos formados en las aceras y en nuestras calles, en el patio de su colegio durante el recreo. Desde hace algún tiempo miro al cielo con la añoranza de quien busca nubes grises que amenacen tormenta. Me gustan las bajas, densas y oscuras, me gustan los nimboestratos y los cumulonimbos… me gustan y las busco. Me siento seco… me siento desierto… me ahogo en arena. Arena seca.

La nueva EDAR de última generación promete elevar los estándares de tratamiento de aguas residuales, beneficiando directamente al río Barbate y mejorando la calidad de las aguas de las playas locales. Este compromiso con la preservación del entorno natural no solo es esencial para la belleza de Barb

Si es por el cambio climático, si es debido a las vacunas, si es porque la tierra se ha vuelto plana, si es porque cada día somos más estúpidos, si es por castigo divino, me la trae al pairo. Lo cierto es que no llueve, lo cierto es que hace demasiado calor, lo cierto es que el campo grita y abre sus fauces entre la agrietada tierra que se vislumbra yerma más allá de una ficción lorquiana. Temo que nos quedemos incluso sin saliva. Temo que la sangre se nos coagule. Temo que tendré que usar un tarro vacío para guardar las lágrimas que se avecinan.

La provincia de Cádiz, en la que vivo, se enfrenta una crisis hídrica grave, con los pantanos operando al mínimo de su capacidad, según datos recientes de la Red de Hidrosur. Las restricciones de agua ya son una realidad en varias localidades, y la falta de lluvias, combinada con altas temperaturas, agrava la situación. En un año, la capacidad de los embalses ha disminuido de 607 hm3 a 437 hm3, resaltando la urgencia de abordar la gestión hídrica de manera integral.

Proyecto de la EDAR de Barbate-Zahara de los Atunes.

Un dato, frío pero aterrador. Los embalses de Zahara-El Gastor, Bornos y Barbate de la provincia de Cádiz, que suponen tres de los cuatros con mayor capacidad de almacenamiento, se encuentran por debajo del 10 por ciento. Por su parte, el de Charco Redondo, el de mayor capacidad en la zona del Campo de Gibraltar, está al 17,71 por ciento.

Sueño y vaticino que abriremos los grifos solo para escuchar sus quejidos y el profundo eco de auxilio en la oquedad metálica de las tuberías vacías. Que sí, que no estoy para escribir. La tristeza apagada que subyace en mis entrañas es pura tinta, es pura mano que teclea, es pura palabra que se crea y que suspira. Es puro verso que versea y versea pero que nunca llega a ser poema. Son ganas de lluvia, de precipitaciones, de chubasqueros, de impermeables, de botas de agua, de pelo mojado, de otoño e invierno, de primavera floreada y revestida con los colores de todas las platas y todas las flores. Es anhelo de abrazar a mi amada y señalarle con el dedo dónde comienza y termina un arcoíris. Es el hambre de agua. Es el deseo del riego. El afán porque crezca la corriente y el caudal de los ríos.

La sequía ha extendido sus garras despiadadas. Los campos, una vez exuberantes y llenos de vida, ahora yacen yermos, sus cultivos marchitos y sus habitantes sumidos en la incertidumbre.

Los ríos que alguna vez murmuraban melodías de abundancia ahora son solo lechos secos, recordatorios mudos de la escasez que asola la región. Los embalses, guardianes silenciosos de la esperanza, han perdido su majestuosidad, revelando sus entrañas vacías y su impotencia ante la sede que devora cada rincón de la provincia.

En este escenario casi apocalíptico, emerge la esperanza y la importancia del consumo responsable emerge como un faro de salvación. Cada gota de agua se convierte en un tesoro preciado, y cada elección cotidiana adquiere un peso crucial. Los municipios, en su lucha por sobrevivir, se ven obligados a repensar sus políticas hídricas ya adoptar medidas audaces para garantizar un futuro sostenible.

La gestión del agua se convierte en un ballet delicado y complicado, donde la eficiencia y la equidad son las principales bailarinas. Los líderes locales se enfrentan al desafío de equilibrar las necesidades de la población con la preservación de los recursos hídricos. Se imponen restricciones, se promueve la concienciación y se implementan tecnologías innovadoras para maximizar el aprovechamiento del agua disponible.

Entre estas medidas está la reutilización de las aguas depuradas. Estas aguas, una vez consideradas indeseables, se convierten en el elixir de la vida en tiempos de sequía. Los municipios, con ingenio y determinación, desarrollan sistemas de tratamiento avanzados que transforman las aguas residuales en una fuente valiosa para la irrigación de cultivos, la industria y otros usos no potables.

Cada gota reciclada se convierte en un acto de resistencia, una respuesta valiente a la sequía que amenaza con devorar la esperanza. La reutilización del agua no solo alivia la presión sobre los recursos hídricos escasos, sino que también simboliza la capacidad humana para adaptarse y encontrar soluciones en los momentos más oscuros.

Ante esta situación, el municipio de Barbate y la ELA de Zahara de los Atunes se prepara para liderar la carga hacia un futuro sostenible con la construcción de la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). Con la capacidad de revolucionar la gestión del agua en la región, este proyecto no solo aborda las actuales deficiencias en saneamiento, sino que también marca una pausa en la integración ambiental y el compromiso con la calidad de vida de sus habitantes.

La construcción de la nueva EDAR para Barbate y Zahara de los Atunes, prevista para que comience en 2024, emerge como una respuesta a la crisis hídrica y a las deficiencias actuales en el saneamiento de aguas residuales. Ubicada estratégicamente en la playa del Chorrillo, en terrenos del Ministerio de Defensa, esta iniciativa liderada por la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se destaca por su enfoque innovador y su compromiso con la sostenibilidad.

El proyecto, con un presupuesto de más de 34,9 millones de euros, está a cargo de la Sociedad Estatal Aguas de las Cuencas España SA (Acuaes) y se erige como un modelo de sostenibilidad. Su diseño meticuloso, integrado en el entorno, busca minimizar cualquier impacto negativo, desde la eliminación de ruidos hasta la neutralización de olores. Todas las estructuras están ubicadas en edificios cerrados y desodorizados, utilizando tecnologías avanzadas de desodorización para garantizar que la planta no genere molestias en el entorno.

La nueva EDAR no solo busca tratar eficientemente las aguas residuales, sino que también incorpora un tratamiento terciario avanzado. La tecnología de Lecho móvil híbrido (MBBR IFAS) no solo reduce el espacio necesario para el reactor biológico, sino que también permite una respuesta rápida a las variaciones de carga, esencial en un entorno sujeto a fluctuaciones estacionales relacionadas con el turismo.

Proyecto de la EDAR de Barbate-Zahara de los Atunes.

La EDAR cuenta con un tratamiento terciario que posibilita la reutilización de las aguas depuradas. Con un sistema Físico-Químico + Microfiltración + Desinfección ultravioleta, el agua regenerada puede suministrarse a servicios municipales, al centro de adiestramiento militar y posibles demandas de empresas agrícolas locales. La planta está diseñada para cumplir con los estándares de calidad más estrictos de la Unión Europea, anticipándose incluso a las normativas futuras.

La elección de la ubicación en la playa del Chorrillo no solo respeta las figuras de protección ambiental, sino que también minimiza la operatividad en la zona de interés para la Defensa Nacional. Además, la planta se destaca por su eficiencia energética, aprovechando al máximo la energía solar con una instalación fotovoltaica para autoconsumo capaz de producir 472 KW.

La nueva EDAR de Barbate no es solo una solución a la crisis hídrica y las deficiencias actuales, sino un faro de sostenibilidad y compromiso ambiental. Con tecnología avanzada, diseño ambientalmente amigable y un enfoque integral, Barbate se posiciona como un líder en la gestión responsable del agua y sienta las bases para un futuro más sostenible.

El destino de esta tierra recae en las decisiones que tomen sus habitantes y líderes, quienes deben actuar con urgencia y determinación para escribir un nuevo capítulo en la historia de la supervivencia frente a la sequía.

Barbate, conocido por sus playas de arena dorada y su Parque Natural de La Breña, ha sentido directamente los efectos de la escasez de agua, lo que subraya la necesidad de abordar de manera integral la gestión de los recursos hídricos. Así, la localidad, en su búsqueda por un futuro sostenible, reconoce la importancia del Ciclo Integral del Agua, un recorrido esencial desde la captación en la naturaleza hasta la reintegración depurada al entorno. Este proceso abarca fases cruciales como captación, conducción, tratamiento, almacenamiento, distribución, saneamiento, depuración y vertido.

El proyecto de la nueva EDAR en Barbate no solo se trata de construir una infraestructura moderna, sino de adoptar un enfoque integral hacia la gestión del agua y cerrar el círculo. La instalación estará equipada con tecnología de última generación, incluido un ciclo terciario que permitirá la reutilización de aguas depuradas en diversas aplicaciones, como la agricultura, la ganadería, el turismo, el baldeo de calles y el riego de jardines.

La implementación de la nueva EDAR no solo mejorará la calidad del agua en la región, sino que también tendrá beneficios significativos para el entorno natural. La reutilización de aguas depuradas reducirá la presión sobre los recursos hídricos locales, preservando los acuíferos y pozos subterráneos. Además, la calidad mejorada de las aguas costeras contribuirá a mantener la atractiva oferta turística de Barbate, respaldando así la economía local.

Lo dicho, Barbate, con sus playas vírgenes y su entorno natural, aspira a convertirse en un destino turístico sostenible. La inversión en una infraestructura de tratamiento de aguas avanzadas no solo refuerza la posición del municipio como un destino respetuoso con el medio ambiente, sino que también mejora la calidad de vida de los residentes al garantizar el acceso a agua de calidad.

En resumen, el proyecto de la nueva EDAR en Barbate representa un compromiso valioso hacia la sostenibilidad hídrica y el cierre del ciclo integral del agua. A medida que la sequía sigue siendo un desafío constante en la región, iniciativas como estas son esenciales para garantizar un suministro de agua seguro y sostenible para las generaciones futuras. Barbate está tomando la delantera en la protección de su entorno natural y en la promoción de un turismo que respeta y valora la importancia del agua como recurso vital.

El impacto medioambiental de estas mejoras no puede subestimarse. La nueva EDAR de última generación promete elevar los estándares de tratamiento de aguas residuales, beneficiando directamente al río Barbate y mejorando la calidad de las aguas de las playas locales. Este compromiso con la preservación del entorno natural no solo es esencial para la belleza de Barbate, sino que también responde a la creciente conciencia global sobre la importancia de cuidar nuestro planeta.

Barbate, con su visión proactiva y acciones concretas, está demostrando que una gestión integral del agua no solo es una necesidad básica, sino también un motor clave para el progreso económico, la sostenibilidad ambiental y la calidad de vida de sus habitantes. Este es un ejemplo inspirador de cómo una comunidad puede transformar su futuro cuando se compromete a cuidar de su recurso más preciado: el agua.

Y es que el Ciclo Integral del Agua no solo es un proceso técnico, sino un compromiso vital que Barbate asume para forjar un futuro donde la sostenibilidad sea la piedra angular de su existencia. De la lluvia, a sus dos pozos, el de la Cantera y el de Picazo, de la lluvia, al Consorcio de Aguas de Zona Gaditana, de la lluvia, a la limpieza de los imbornales a través de Aqualia, de la lluvia, al grifo, a la ducha, a los servicios…y de ahí a una nueva Depuradora con capacidad para regenerar el agua desechada, de ahí a unos embalses artificiales para ahorrar agua, para dar constancia de que cada gota cuenta.

Mientras tanto, sigo soñando con el olor al papel mojado. A la yerba mojada. A la tierra mojada. El olor húmedo de una huella en el felpudo de nuestras puertas. La sensación de alzar los hombros y esconder la cabeza para huir feliz de un inesperado chaparrón. Decir que hoy se me ha olvidado el paraguas y tener las pestañas pesadas y encharcadas. Es el hambre de agua. Es el hambre de una gestión del ciclo del agua acorde a los tiempos, al nuevo clima… cada gota cuenta. Cada gota cuenta y mucho.

 

 

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