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Lunes 23/05/2022
 

Cádiz

‘Los últimos años grises’ de Cádiz

El historiador Julián Oslé selecciona imágenes de José Ramón Bensusan de los 50 y 60 que muestran la transformación urbanística y social en el tardofranquismo

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Algunas de las imagénes de José Ramón Bensusan seleccionadas por Julián Oslé para ‘Los últimos años grises’.

Justo donde finaliza Imágenes para una guerra (Editorial Lamiñarra, 2019), comienza Los últimos años grises (Editorial Lamiñarra, 2021). Julián Oslé ha seleccionado para su nuevaobra (la quinta sobre Cádiz) imágenes del fondo del gabinete de fotografía de José Ramón Bensusan, Fotos Duke.

Las imágenes, conservadas en el Archivo Histórico del Ayuntamiento de Cádiz, retratan los años 50 y 60. “Bensusan trabajó en Bazán como traductor de alemán, pero, aficionado a la fotografía, abrió establecimiento en Plaza de Mina en 1949”, explica Oslé. “Tipo zalamero”, en palabras de su hijo Tomás, que ha escrito una biografía de su padre para el volumen, “estaba en todos sitios”. Así que entre los negativos que escaneó el historiador halló material para al menos un libro.

El título hace referencia a un tiempo  “no en blanco y negro, sino gris dictadura”, como la policía represora del franquismo. “Son los años de Una, Grande y Libre, pero la sociedad empieza a cambiar”, explica Oslé, que detalla la profunda transformación en tres bloques.

En el primero de ellos, se da cuenta de las nuevas zonas de crecimiento urbano, tras la explosión de 1947. “El desarrollismo de extramuros es un desafuero”, concluye. “Se podría haber crecido de una manera menos caótica”, reflexiona. Pero, no, y las fotografías de Duke dejan constancia de ello. Para algunas de las zonas de la ciudad, Oslé ha vuelto a recurrir al material de su abuelo, Ramón Muñoz, familiar de Manuel de Falla y de Fermín Salvochea. Es el caso de Puerto Piojo, donde se confronta el espacio vacío, “parecido a La Caleta, con el mar cerca de la ciudad” en 1900, con otra de mediados de siglo con el edificio de Los Carmelitas y los pisos de las Tres Carabelas.

El segundo bloque muestra el “milagro económico” de la España de los sesenta. “El país abandona la autarquía”, apunta el autor, quien destaca la capacidad de José Ramón Bensusan para captar la efervescencia comercial. El objetivo de Duke retrató a “la muchedumbre agolpada en Galerías Preciados, en calle Ancha, en su inauguración, y establecimientos míticos como el bazar Europa, Melchor o la primera librería moderna de la ciudad, Mignon, donde se encuentra hoy la librería Manuel de Falla, que distribuye precisamente el libro de Oslé.

El tercer bloque es el más extenso. Bajo el epígrafe “Sociedad y divertimentos”, el Carnaval, “folclorizado de la mano de Pemán”, tiene un especial protagonismo. Desprovisto de la sátira, las bautizadas como Fiestas Típicas ofrecen “una escenografía de cartón piedra”, con la hija de Franco y las de ministros del dictador como reinas. El fútbol, con instantáneas en las que se ven los trofeos del Carranza avanzando en coche de caballos al estadio, y la playa, suman casi 40 páginas. El Cortijo de los Rosales, y una galería de estrellas del pop de entonces (la música tiene mucha importancia en la obra, con texto de Salvador Catalán), como Massiel, Serrat o Los Canarios, cierran esta apartado.

Oslé ha recopilado textos, documentos, reproducciones de carteles, folletos y revistas como complemento de unas imágenes en las que “los gaditanos podrán encontrar a sus padres, a sus tíos y a ellos mismos de pequeños”, indica. Y, a modo de cierre, unas páginas que resultan una “pirueta al pasado” para mostrar cómo reaccionó Cádiz a la proclamación de la II República y el Primero de Mayo y recordar que aquellos años grises que fotografió Duke pudieron tener buen color.

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